Texto con macroestructura de instructivo.
por Lisandro Ruiz Díaz
Mirate al espejo y advertí como tus ojos reciben la reverberación de la luz que rebota en el vidrio, y tu cerebro te hace percibir una imagen: ese ser humano que sos vos. En caso de que sea tu primera vez frente a un objeto similar, podrás comprobar la fidelidad de ese reflejo haciendo algún movimiento, y observando como la persona del espejo actúa de la misma manera.
En caso de que no lo sea, vas a notar una pacífica sensación de familiaridad con el reflejo.Conservá el dato: ese es el cuerpo con el que vivís. Revisá a continuación que el mismo esté conformado por los elementos básicos que tiene un cuerpo humano. Un par de ojos y de orejas, nariz, boca, cabello. Todo ello en una cabeza que los integra. Un torso que mantiene firme a esa cabeza, a un brazo izquierdo y uno derecho y, si las dimensiones del espejo lo permiten, verás una pierna izquierda y una derecha.
Hecha la comprobación, podrás relajarte: por fuera, sos una persona igual a las demás personas. Y es por fuera donde las personas deben o suelen parecerse.
El siguiente paso consiste en comprobar que por dentro no te parezcas casi en nada a las demás personas que habitan este mundo. Empezá pensando en el tiempo. Verificá que tu historia, tus anécdotas de vida y tus experiencias sean otras a las del resto, como debe ser.
Pensá en las cosas que te gustan y diferencialas de las que les gustan a los demás. Revisá qué es lo que te divierte a vos y qué a otra persona cercana. Repetí la acción varias veces, con distintas personas y con distintos casos (sabor de helado favorito, libros que le atraen, músicos que admira). Opcional hacer una lista en un papel.
También se recomienda, para hacer más efectivo este paso, dar una vuelta por la zona en que vivís y así darte cuenta de que no todas las personas que están caminando en la calle están vestidas de la misma manera que vos. Incluso, puede suceder que ninguna lo haga. Eso habla a las claras de las variantes con las que los humanos crean su atuendo y su forma de verse.
Si has atravesado con éxito los pasos anteriores, llegarás a la siguiente conclusión:
- Por fuera, somos todos bastante parecidos.
- Por dentro somos diferentes, y lo diferente embellece a este planeta, lo hace progresar, lo hace vibrar, lo hace interesante, útil y sorprendente.
Es por eso que nada malo va a pasarle a ninguna persona si descubrís que sentís amor de una manera que solo una minoría lo hace. Al final de este instructivo ya habrás entendido que estamos repletos de millones de minorías.
1 comentario:
como homosexual, opino, que esta nota es autodiscriminatoria, no fue la intención de quien la escribio pero deberia cuidar la redacción
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