29 abr 2012

El socialismo según Juan Carlos Zabalza


Diputado Nacional por Santa Fe, Presidente del bloque del Partido Socialista -Frente Amplio Progresista.

Lo mío va a ser arrancar por el lado del socialismo. No aspiro poder explicar qué significa ser socialista, pero sí a ser socialista, tener partido y ser parte de esta maravillosa aventura que es la política, para transformar la realidad en términos positivos. Toda realidad es susceptible de ser transformada y puede ser transformada en términos positivos y esa es la acción del hombre, cuando digo hombre, digo mujer.


Creo que por eso se puede ser socialista sin partido, porque se puede tener ideales que avancen hacia formas sociales superiores de convivencia y a lo mejor no haber sido nunca afiliado al partido socialista, creo que en la historia del socialismo esto  pasó. Lógico que nuestra decisión es que seamos cada vez más socialistas dentro del Partido Socialista.

El socialismo argentino arrancó en 1896 con un puñado de intelectuales muy importantes en el país entre los que estaban Juan B. Justo, José Ingenieros, y verdaderamente quisiera de alguna manera simbolizar cómo arrancó y cómo creció. Cómo arrancamos nosotros alguna vez en Rosario, o cómo arrancó algún compañero en Reconquista, en Mugueta, en Tostado, en Correa o en Pueblo Esther.

Como crece la idea, como se mete la idea, como se hace carne la idea en otra gente, y ese es el gran objetivo de los socialistas y esto tiene para mí una palabra que yo la voy a usar bastante el día de hoy que es militancia, que es compromiso, pensar que esto se hace cancheramente, que queda en mano de la tecnología la responsabilidad de hacer esto, creo que nos vamos a equivocar.

Juan B. Justo era médico, un médico importante en el país e iba a reuniones de 3 o 4 trabajadores, los que le respondían cuando él los convocaba a charlar, y así surgieron los primeros centros socialistas, con gente inmigrante fundamentalmente, y así se fue metiendo la idea y hecha carne en lo que eran los incipientes trabajadores en la República Argentina.

Un día aparece un señor que ese llama Alfredo Palacios, que no venía de la militancia socialista pero que tenía una cantidad de ideas sociales muy importantes, pero que además era conocido en la Boca, y es en ese momento cuando se produce la inserción y el primer salto cualitativo del socialismo en la Argentina, que es llegar a un plano legislativo nacional de la mano de la diputación de Palacios en la Boca en 1904.

Si hubiera sido por la ortodoxia de algunos integrantes del socialismo en ese momento, o lo que luego se vivió con un Alfredo Palacios cuestionado en las filas del socialismo, por que tenía una personalidad propia pero era socialista, e hizo un aporte impresionante al socialismo argentino y latinoamericano y a la lucha de los trabajadores. Pequeña primera conclusión, quiero que la tengan, el socialismo se construye de la diversidad de las opiniones. Hay que descreer del socialismo que viene enlatado, que cayó irreversiblemente con el muro de Berlín, hace 20 años. Ahí se pensó que construir el socialismo era hacer una casa, faltaba el arquitecto y los trabajadores para construirla, o hacer una vía férrea en el medio de un  territorio, o una obra de ingeniería. Las obras humanas son cosas distintas y el rol fundamental lo tiene el ser humano en la construcción, y el rol fundamental nuestro por eso es ganar a los seres humanos a una determinada idea de construcción política y de práctica política en el seno de la sociedad.

Hay que tratar siempre de sumar, no hay que tenerle miedo a la diversidad de opiniones en el seno del socialismo, hay que saber procesar las diferentes opiniones y hay que tener un sistema de disciplina que de alguna manera signifique que la minoría acepta una voluntad mayoritaria para construir y seguir adelante.

Doy un ejemplo para que lo tengamos claro, el partido discute en su comité Nacional una posición sobre la Ley de Medios, y se toma determinada posición. Una compañera diputada nacional, que no tenía la misma posición, expresa públicamente en el recinto una posición diferente, siendo del Partido Socialista. Creo que se pasa de rosca, creo que eso no tiene justificación en una idea de una construcción responsable, de una organización responsable, porque tiene que haber normas en las construcciones, y las normas, insisto, no son eliminar el debate, sino garantizar el debate, pero la mayoría prevalece sobre la minoría y la minoría debe aceptar lo que plantea la mayoría.

Yo creo que esta es una cosa esencial en el tema de la construcción del socialismo. Recién hablaba Mary, en verdad que en el marco de la marcha uno a veces hasta pierde la dimensión de todo lo que se ha hecho, porque si nosotros estamos en 1904 con el primer diputado socialista, y no quiero meterme en el tema histórico porque no vamos a terminar nunca, pero el socialismo sufre y sobre todo por la realidad del proceso político nacional, y por la presencia del peronismo, enormes divisiones, divisiones que nos llevan a una debilidad total, y después se comienza a revertir eso sobre la base de la necesaria unidad de los socialistas en Argentina.

Yo quiero, porque muchos compañeros y compañeras son muy jóvenes y no conocen, quiero rescatar y valorar siempre la presencia de la Fundación Friedich Ebert en la Argentina, fundación de la socialdemocracia alemana que hace muchos años que está en el país y hace muchos años que viene poniendo el hombro al socialismo y al progresismo en la república Argentina, dando, no pidiendo. Estas son cosas de la solidaridad internacional, que es también otra de las banderas históricas de los socialistas.

Acerca del proceso en Rosario, ¿qué pasó en Rosario?, ¿por qué el socialismo creció en Rosario? Creció porque hubo mucha militancia, creció porque hace muchos años se tomó una idea, cuando éramos todos universitarios los que militábamos en el socialismo, de que no podía haber compañeros del socialismo que no tuvieran por lo menos un trabajador para visitar semanalmente, y con el cual dialogar semanalmente y al el cual intentáramos incorporar a las filas del socialismo. Esto nos determinó que todos los que éramos militantes en ese entonces teníamos una listita, que se controlaba todas las semanas y empezamos a estar en los barrios, y empezamos a crecer con gente del pueblo, en el medio de la realidad. Esto fue un ida y vuelta maravilloso, que nos permitió modificarnos y entender más la realidad. El militante puede tener una intoxicación si no está en contacto con la realidad en forma permanente; esto asume hoy una característica importante cuando la militancia se hace en cargos públicos. Resulta imprescindible estar permanentemente en contacto con la realidad, y debe ser una obligación de cada uno de nosotros de tener un contacto con la realidad, ajena a lo que estamos haciendo en el cargo público, porque nosotros debemos siempre aspirar a ampliar nuestra capacidad de entendimiento, y la única forma es ampliar nuestro contacto con la realidad y lógicamente estudiar la forma de mejorarla.

En esta marcha al socialismo a nosotros nos tocó hoy ser gobierno en la Provincia de Santa Fe, primero en Rosario, donde claro era nuestro gran laboratorio, y logramos que nuestra ciudad, a través de las transformaciones institucionales que se produjeron, tenga una presencia indiscutida en el ámbito de América Latina. Nosotros hemos aprendido mucho de las ciudades de Europa, pero no intentamos transplantarlas. Las experiencias de descentralización, de participación, las experiencias de diversas instancias de funcionamiento institucional no se incorporaron nunca de arriba para abajo. El proceso de cambio cultural tiene su tiempo, el tiempo que tarda que las mayorías lo hagan suyo, que se apropien de él y lo enriquezcan con su participación. Las experiencias no se incorporan nunca de arriba para abajo, recuerden siempre lo que le pasó al muro de Berlín, los dogmas más temprano que tarde se caen a pedazos. Hoy nos toca la inmensa responsabilidad de gobernar Santa Fe, y de estar en un montón de localidades, y creo que tenemos que partir de un punto en el cual comprendamos que el socialismo es un conjunto de valores, que se  aplican para resolver las diferentes situaciones que la realidad nos plantea.

Nosotros, y no me voy a meter en este tema, pero quiero poner un punto porque me parece que hay un tema que es esencial, nosotros tenemos un programa en la Provincia de Santa Fe, y el gobierno de la provincia lo está desarrollando, lo va a explicar y lo va a desarrollar Antonio Bonfatti. Ese programa a mi entender, como socialista, tiene un eje, que es la regionalización, o sea la descentralización de la provincia y la participación popular. Nosotros con eso hemos arrancado, nosotros necesitamos hacer un estado diferente, un estado lleno de gente, un estado que se organice de abajo hacia arriba, con la participación de las diferentes instituciones. Ahora la pregunta es: ¿ésto se puede hacer solamente desde el estado? Creo que no. ¿Cuál es la fuerza que puede cambiar esta realidad? Yo no veo otra que la militancia, ¿qué quiero decir con esto?, que la labor fundamental en todas las localidades es definir e impulsar tareas y objetivos que tengan que ver con la descentralización y la participación ciudadana.

Por que lo nuevo en la provincia y en la Argentina, en Pueblo Esther, en Bombal, en Casilda, en Cañada de Gómez, en Venado Tuerto, en Correa, viene de la mano de la participación popular. Y con la decisión del estado provincial de hacerlo no alcanza. Con la voluntad de los compañeros y compañeras que trabajan en el área de descentralización y de municipios y comunas de la provincia no alcanza. Si cada uno de nosotros en cada una de las localidades, en cada uno de los frentes de trabajo donde esté, no tomamos este tema, lo coordinamos, lo planificamos, y lo impulsamos, nos va a costar un enorme trabajo avanzar en este proceso, porque el justicialismo está decidida y absolutamente en contra de que avance este proceso de descentralización, que es la tumba definitiva para un partido que no tiene como gobernar un nuevo estado, más democrático y más participativo.

Cuando un estado se hace transparente, se hace democrático a través de la participación ciudadana, no gobiernan más los partidos caducos, éste es el gran avance que nosotros podemos provocar, pero este avance, insisto, es una responsabilidad nuestra. No podemos fallar en ello. Transformar el estado desde una concepción burocrática, construido de arriba hacia abajo, como está construido el estado en la Argentina, a un estado con gente, democrático, participativo, de abajo hacia arriba, es una responsabilidad que mayoritariamente tenemos los socialistas.

Por eso lo fundamental en nuestra tarea es nuestra inserción en la sociedad, y no hay tampoco inserciones mágicas. Lo mágico es lo que dura un soplido, o se infla como un globo, se desinfla como un globo, se pincha y se cae. Lo que sirve es la construcción, que puede tener una figura de más peso que otra, pero que tiene que ser colectiva, no existe la construcción individual si hablamos de construcción. Lo individual es importante y en política es muy importante y hay que armonizarlo hacia lo colectivo, pero la construcción es colectiva. La construcción colectiva tiene que estar basada en la inserción de nuestros militantes en el seno de la realidad, en las instituciones de la ciudad, en las instituciones del pueblo, es poner el hombro a todo lo que sea solidario, a todo lo que transforma en términos positivos la realidad.

Yo le voy a dar dos ejemplos: 1983, triunfo en las Parejas, intendente Antonio Bonfatti, ciudad de Casilda, intendente Edgard Tomat, por ahí lo vi llegar a Pablo. Nosotros sacamos 12.000 votos en la provincia de Santa Fe, habíamos metido 12.000 personas en el acto central en Rosario, y sacamos 12.000 votos, o sea que no nos votó nadie más que los que estaban en el acto, pero ganamos dos intendencias. Y ahí se combina. Antonio era un médico que trabajaba, que estaba con la gente y tenía la confianza de quienes lo conocían.  El negro Tomat, un personaje, con una labor de solidaridad, con un alto contenido de reivindicación de las causas nacionales. ¿Qué quiero decir con esto?, que lo individual también es un indudable elemento de suma para lo colectivo.  

Nosotros hablamos del pez en el agua; el pez afuera del agua se muere, el pez en el agua vive y crece, yo creo que esto es esencial. No hay dibujo político si no hay inserción genuina de los militantes en el seno de la realidad. Las fuerzas que pueden transformar la realidad son las que están en la sociedad, ¿quién las libera? ¿quién las moviliza a esas fuerzas, quién las conduce en alguna dirección positiva y transformadora? Para que la realidad cambie juegan esas fuerzas, el que moviliza esas fuerzas es el que gana, el que avanza, y ese es el gran objetivo del partido y lo que justifica las coaliciones políticas.

¿Cuál es el otro elemento que me parece esencial?, es creer en lo que hacemos. Yo no me puedo acostumbrar a la injusticia, no me puedo acostumbrar a que los chicos estén pidiendo limpiando los vidrios, no me puedo acostumbrar al espectáculo dantesco de esta sociedad matándose o ajustándose las cuentas en los barrios, no me puedo acostumbrar a la pobreza creciente, no me puedo acostumbrar a la discriminación, a la violación sistemática del medio ambiente, en forma permanente por una sociedad que el único objetivo que tiene es el lucro.

Ese no acostumbramiento, esa necesidad de rebelarse frente a esta cosa impuesta de la sociedad que nos toca vivir, que no renegamos pero que queremos cambiar, sin recetas, con la fuerza de la gente, es la que tenemos que transferir de alguna manera a la conciencia de cada hombre y mujer argentina, y fundamentalmente de los jóvenes. No tiene lógica la injusticia, si tiene lógica el ideal, los ideales no están muertos, las utopías no están muertas, y las utopías y los ideales alimentan la pasión y la pasión es la gran caldera que tenemos los socialistas para transformar la realidad.

Cuando los socialistas nos burocratizamos desaparece la pasión, somos iguales a los demás, y ahí morimos. Y hay que ser enemigo del burocratismo, hay que ser enemigo del acostumbramiento, hay que siempre buscar la posibilidad nueva de incidir positivamente para transformar la realidad. Y hay que ir a todos los diálogos que sean necesarios que nos permitan convencer y sumar a esta idea de transformación de la república.

Con esto les estoy tirando más responsabilidades, porque el avance se da con la ciencia y con el ideal, si no hay fuerza y si no hay pasión como la de este compañero que ganó Correa por el voto ciudadano, tantos años trabajador humilde, profundamente convencido que la militancia socialista es la que nos puede ayudar a modificar la realidad, eso en algún momento se traslada a los sectores de la sociedad; digo el momento se produce más rápido cuanto más somos y cuanto más científicamente trabajamos en el seno de la realidad, porque diciendo huevadas tampoco convencés a la gente.

Cada cosa que existe tiene una forma de ser encarada y hay que buscar la forma de encararla con racionalidad, con un criterio lo más científico posible, para poder avanzar.

Yo creo que esto es un tema esencial, y esto implica la otra responsabilidad de los socialistas, que es el estudio, el estudio permanente de la realidad. Nosotros tenemos los centros de estudios como el Cemupro, que es un lugar donde estudiar colectivamente los problemas, donde mezclarnos con gente también, muy importante, y donde poder sumar gente y voluntades a esta idea de cambio serio, que significa poder transformar una determinada realidad.

El estudio, no es leer los diarios, los diarios hay que leerlos y sobre todo los títulos pasarlos por arriba, para ver de donde viene el bombazo del día, pero eso es en general mugre. De lo que se trata es de tener la posibilidad de lograr un estudio que implique una ampliación de nuestra visión cultural; nada nos es ajeno hoy en el mundo, obviamente que no todo tiene la misma jerarquía. Por sobre todas las cosas la posibilidad de acceder a libros que permitan pensar con nuestras cabezas. Guillermo, que hablaba mucho de estos temas, nos decía hace muchos años que hay que despreciar las cabezas prestadas y utilizar la cabeza propia. Y tenía razón; él aludía al infierno de los chicos en la televisión durante horas. Al efecto nefasto de un montaje que nos hace creer que estamos informados, pero todo lo que consumimos diariamente no sirve para comprender lo que está pasando y mucho menos para determinar sus causas. Por eso necesitamos separar la paja del trigo, que es lo importante para nuestra militancia y nuestro desarrollo.

El Partido Socialista es vital para la existencia de un frente distinto en la Argentina, no solamente en Santa Fe, y los tiempos que demoremos nosotros en acumular fuerzas para eso, van a ser los tiempos de la construcción de un frente que se pueda plantar como alternativa en la República Argentina. Hoy estamos en esta realidad de Santa Fe, tenemos que apuntar un montón de cosas, que también es importante lo que ustedes reciban y hagan en ese sentido. Con esto quiero decir que hay que tratar de tener una estructura socialista, una estructura que funcione y una estructura capaz, como lo es hoy estoy seguro en todo el territorio santafesino, respetada en todos lados. Pero además de ser respetada, debe ser motorizadora e impulsora de la incorporación de más gente, sobre todo de jóvenes a nuestras filas.

Dos cositas más, como para terminar. Partido y gestión son dos cosas, tienen que tener una relación armónica a través de los cuerpos orgánicos del partido, pero no todo lo de la gestión se discute en el partido. Porque en la gestión hay gente que no es del partido, y esto es necesario que se entienda, porque a veces unos compañeros nos dicen porqué esto, porqué lo otro, eso es parte de una realidad de la gestión. Las grandes tomas de decisiones de la gestión tienen que ser conversadas y consensuadas en el seno de las reuniones del partido.

Es muy importante tener un partido activo y vivo, al lado de una gestión. Para expresarlo de forma metafórica, necesitamos que nos tironeen siempre hacia la izquierda, la gestión tironea siempre para la derecha, y nosotros necesitamos que nos tironeen más para la izquierda; porque el socialismo de lo que no puede renegar jamás es de sus fundamentos doctrinarios que tienen que ver con la justicia social, con la solidaridad, con la actitud frente a los humildes, y fundamentalmente con los trabajadores.

Y el otro aspecto que es esencial es lo “moral”, lo ético desde la gestión, lo moral primero. Nosotros llevamos 20 años de gestión en la ciudad de Rosario, y no hay un solo hecho de corrupción. Ahora tenemos la degradación del justicialismo buscando actos de corrupción, todos los días a cada rato en la provincia de Santa Fe. No van a encontrar jamás a ningún funcionario del socialismo involucrado en un acto de corrupción. Por eso ya estamos desde el Estado con los mecanismos de información pública, con los organismos anticorrupción en la estructura del Estado.

Lo ético tiene que ver con creer en el diálogo, con creer en la razón, con creer en el funcionamiento de las instituciones. Hoy se está discutiendo por ejemplo en el Concejo Municipal de Rosario si puede ser presidente del concejo un justicialista, porque juntaría a toda la oposición, y se puede discutir en el Congreso de la Nación la presidencia del congreso, porque se juntarían todos los bloques, para quitársela al FPV. Yo lo digo como ejemplo, nosotros siempre hemos votado a la primera minoría, como más representativa para ejercer las presidencias de los cuerpos legislativos, esas son actitudes éticas, no se usan de acuerdo a lo que me conviene, se usan de acuerdo a las convicciones. Y esto es lo que de alguna manera también debe caracterizar el accionar de los compañeros y de las compañeras socialistas. Podríamos hablar millones de horas más, pero bueno listo, gracias. (aplausos).

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