3 feb 2012

Bonfatti recuerda a Estévez Boero

Las 10 lecciones de Guillermo

Hace 12 años que no podemos verlo, esa es la manera que encuentro de
decirlo. Porque decir que se fue, que no está a nuestro lado, que lo
perdimos, no es real...

Guillermo está. Fue y es para muchos de nosotros nuestro maestro en
la política y en la vida, porque trazó las huellas de un camino que
nos sentimos orgullosos de seguir, y que anhelamos transmitirle a las
generaciones presentes y a las venideras.

Se atrevió a la reflexión permanente y a una acción política gradual,
en tiempos donde la revolución y su urgencia parecían devorárselo
todo y demostró estar en lo cierto. Fue precursor de la unidad, aún en contra de las fuerzas centrífugas de su propia época y demostró estar en lo cierto.


El socialismo por el que toda su vida luchó fue un socialismo
preparado no sólo para legislar, sino también para gobernar, y ya ven
una vez más, tenía razón.

No dejó tema sin estudiar, ni pueblo sin recorrer, desde las ciudades
más importantes hasta las más pequeñas. Lo mismo en los lugares más
beneficiados que en los más humildes, su conducta nunca admitió
dobleces: siempre apasionado, siempre convencido, siempre un militante
Hoy nuestro compañero, Guillermo Estévez Boero, tiene mucho para
decirnos. Porque aunque sus lecciones ya no resuenan con el sonido de
su propia voz, son replicadas en cada acto de militancia y de
compromiso, cada vez que nuestras banderas y el viento se encuentran,
en cada socialista que empuña la rosa roja y (aunque se pinche con
alguna espina) no la suelta.

Esta tarde voy a intentar resumir sus enseñanzas en 10 lecciones que
-aunque por supuesto no pretenden agotar la vastedad de su aporte-
creo que pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestros desafíos
actuales y sobre nuestro deber político como socialistas del siglo
XXI, porque su pensamiento no pierde actualidad.

Estas son las 10 lecciones de Guillermo:

1.El hilo conductor de nuestro pensamiento es el hombre y el
objetivo, la transformación de la sociedad. Guillermo fue un profundo
humanista, pensaba al mundo en función del hombre, de su dignidad, de
sus derechos. Y abogaba permanentemente por el cambio hacia una
sociedad más justa y más equitativa. Más igualdad, más solidaridad,
más participación para ayudar a los hombres y mujeres a transformarse
a sí mismos para él, el horizonte de la transformación siempre estuvo
signado por esos valores. Hoy el mundo cambia a un ritmo acelerado,
pero tenemos que tener presente que mientras todo cambia, los valores
permanecen. Esos mismos valores que animaron la vida de Guillermo son
los que tienen que animarnos cada día, porque es a través de ellos que
los socialistas vemos el mundo.

2.Pensamos para actuar, y actuamos para transformar. Para Guillermo,
pensamiento y acción eran una unidad dirigida hacia la transformación
social. No había en él un afán intelectual centrado en sí mismo, sino
que -por el contrario- todos sus esfuerzos analíticos siempre
estuvieron encaminados hacia la acción política concreta. Nos enseñó
que la política es la acción transformadora sobre la realidad y que,
por tanto, debe estar tan alejada del pensamiento que no crea, como de
la acción que no se reflexiona.

3.El análisis de cualquier problema debe comenzar por sus causas. Es
un error frecuente en política anteponer las consecuencias a las
causas, porque las causas están primero. Guillermo lo entendía así, y
por eso iba siempre a los orígenes de las cosas, se preguntaba siempre
por las razones, mientras se ocupaba de los efectos inmediatos. Era
su metodología de trabajo. Tanto para enfrentar el obstáculo más
pequeño que se presentara en el centro de estudiantes o en la
seccional, como para abordar las grandes problemáticas de las
sociedades contemporáneas, la clave siempre la hallaba en empezar por
el principio y preguntarse sobre el por qué de las cosas.

4.El camino se hace al andar, y el andar está condicionado por el
tiempo y por el espacio. La acción política tiene sus propias
coordenadas; se va construyendo a sí misma en un tiempo y en un lugar
determinado y, por tanto, no puede ser entendida por fuera de ellos.
Igual que en el fútbol, bajo las mismas reglas y con los mismos
jugadores, se juega distinto cada día y en cada cancha. Tenemos que
tener muy presente esto y, como Guillermo, comprender que las
sociedades se mueven al ritmo de procesos de maduración colectivos,
que todo tiene su tiempo y su lugar, y que la impaciencia siempre
juega en contra.

5.Ningún tema es demasiado pequeño, ningún tema es demasiado grande.
Hay que abordar todos los temas, y para eso tenemos que usar las
fuentes más diversas. Recurrir a la Historia, a la Sociología, a la
Economía, a la Filosofía... Guillermo no dejó tema sin abordar, y eso
debe servir de guía e inspiración a cada militante. Más allá de
aquello en lo que nos especialicemos, la mirada política siempre debe
ser una mirada integral y, por lo tanto, el estudio debe ser en el
mismo sentido.

6.La militancia no es una parte de la vida, es una posición ante la
vida. En cada actividad, en cada conversación, en cada gesto, nos
enseñó que la visión política en la que creemos se vive diariamente, y
se transmite con cada actitud y en cada palabra. Guillermo era un
constructor sin descanso, y ese es el espejo en el cual debe
reflejarse cada militante socialista.

7.El socialismo es trabajo. Un socialista trabaja, así de simple. Y
además hace política. Eso nos enseñaron las puertas abiertas del
estudio jurídico de Guillermo, y eso nos han enseñado a través de los
años cientos y cientos de compañeros y compañeras. Tenemos que saber
que mientras las responsabilidades de gobierno y de conducción son
siempre pasajeras, nuestro vínculo con el mundo del trabajo y de la
producción debe ser real y permanente.

8.No hay que creérsela. Está claro que no lo dijo así, ¿no? ¡Pero lo
dijo con sus palabras y con sus acciones de todos los días! La
humildad fue una de sus virtudes fundamentales que hoy los
socialistas, en nuestras responsabilidades de gobierno local y
provincial, estamos obligados a redoblar.

9.Hay que abrir espacios para los que nos siguen. Guillermo tuvo una
generosidad infinita para formarnos: no temía que supiéramos más,
QUERÍA que supiéramos más. Tengamos hoy la misma generosidad con los
que nos siguen, con la juventud, porque el tiempo avanza muy rápido y
en menos de lo que creemos habrá otros y otras, con un nuevo
entusiasmo, que nos ayudarán a levantar las banderas de siempre.
Tenemos que formar socialistas mejores que nosotros, y no tener miedo
a que nos superen: al contrario, tenemos que trabajar para que nos
superen.

10. Hereden lo grande para poder construir, miren hacia arriba, que
en la cumbre esta la Nación. Su último discurso en Amaicha del Valle
nos señala la magnitud de los actuales desafíos. Hoy sus palabras de
aquel día asumen una actualidad sorprendente. Hoy, como aquella tarde
en Tucumán, hago propias sus palabras y los convoco a que sumemos
toda la energía posible, porque necesitamos absolutamente todo, y
mucho más, para poder construir el futuro que le está faltando a
nuestra Nación.

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