Quiero denunciar un monopolio. Pensemos primero en las últimas cadenas nacionales que hemos visto. La primera, el acto del dia de la bandera. Pudimos ver y oir a miles de militantes kirchneristas festejando los dichos de la presidenta, enmarcados en la temática de siempre: la economía que hace ocho años “que no para de crecer”, el legado de su esposo Néstor, la enorme juventud política de su partido, el “puente entre generaciones” que es ella misma
.
Todo esto mientras Antonio Bonfatti y Hermes Binner, desde el palco, recibían insultos de los militantes peronistas que habían llegado de todas partes del país. Así se le negó un derecho al gobernador que, debido a ese clima, terminó optando por no pronunciar su discurso y construir desde el silencio.
Al dia siguiente vino la otra, que incluyó una novedad que le importaba solo a unos pocos: la candidatura de nuestra presidenta a la reelección. Transcribo el Art. 75 de la Ley de Medios: "CADENA NACIONAL O PROVINCIAL - El Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios.”. Tengo que creer entonces, que “Borom bom bom, para Cristina la reelección” era algo de trascendencia institucional. Tuvo como excusa el otro anuncio, ¿de verdad era “LCD para todos” una situación excepcional? Y en caso de que el anuncio de una candidatura sea algo relevante como para hacer una cadena nacional ¿acaso a Binner, Carrió, Duhalde o quien fuere les van a ceder ese espacio para anunciar las suyas? Habrá querido resaltar así que ella es la presidente, y los demás solo quieren serlo. Incluso podríamos hablar de una pequeña trampita: hacer el anuncio con una tribuna de aplaudidores.
Toda esta militancia ciega y fuera de lugar se refleja también en un programa de la televisión actual que me jode bastante. Un programa donde el debate se basa en una persona que habla y otras cinco que asienten. Donde cualquier figura política que no acompañe el actual pseudo-proyecto del Gobierno Nacional es humillada y ridiculizada, muchas veces hasta vinculándosela, en un juego infantil y con un reduccionismo enorme, a las grandes empresas de comunicación y a sus dueños.
Según ellos si pensás distinto o si hacés una denuncia sos la derecha. Si digo que a ciertas provincias con gobernadores no-kirchneristas se les envía menos dinero que a las demás, soy un gorila. Si digo que se reprimieron maestros en Santa Cruz es porque me robé a los nietos. Si no voto a Cristina estoy con los monopolios, soy de Clarín, soy pro-dictadura, no existo. Todo esta basado en un blanco y negro simplista que se fue instalando en la cabeza de muchos como único recurso de militancia, y se fue diseminando especialmente en la web. Se trata de ser la oposición de la oposición, pero nada que aporte. Intente hacer en alguna red social un comentario crítico sobre la actual gestión y si recibe alguna respuesta verá que ya no hace falta salir a defender las cosas positivas (hay, creo yo, un par de cosas para destacar) si con tan solo soltarte el kit verborrágico anti-oposición ya creen tener la batalla ganada, sin discusión ni diálogo: pibe, sos parte de la movida ganadora o te quedás afuera. No es difícil tampoco recibir insultos, intentos desesperados por apagar algún fuego de la diversidad en el pensamiento. Porque, claro, quién podría negarse a la tentación de creer en un discurso que me hace pensar que todo está bien, mucho mejor que antes, y estará mucho mejor, y tenemos televisores y fútbol. Qué otra cosa podrían querer muchos argentinos más allá de televisor y fútbol.
De todas maneras, no me inquieta tanto que 6, 7, 8 exista. Tiene todo el derecho, como cualquier otro, de existir libremente. Lo que de verdad me preocupa es que ese programa está pagado por todos nosotros. Todas esas figuras que son defenestradas al aire fueron votadas por las personas que pagan los impuestos con los que se hace el programa. Están haciendo militancia manifiestamente kirchnerista en el canal oficial, burlándose de la oposición. Incluso podría extender mi crítica hacia el punto de que se estén burlando de la gente, no importa de quién o de qué piense. El Gobierno Nacional burlándose de sus ciudadanos. De sus diputados, de sus gobernadores.
La Ley de Medios que se presentó en el 2009 era una ley superadora de la anterior, que mereció su aprobación. Pero no creamos que el Frente Para la Victoria buscaba con ella que se escuchen todas las voces. Claramente estaba buscando oprimir otras. Como lo sigue haciendo, como nos siguen dibujando la realidad en la tele, en los comunicados oficiales, en los actos y en sus propios medios de comunicación. Otro monopolio.


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